Un equipo internacional de más de 100 investigadores, entre ellos José Luis Bernal del Grupo de Cosmología Observacional del IFCA, ha logrado medir la agrupación del hidrógeno neutro en el universo, cuando este tenía más de 9.000 millones de años. Este hito se enmarca en el proyecto MeerKLASS y ha sido publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
Avances en la cartografía del cosmos
La investigación se basa en datos obtenidos del radiotelescopio MeerKAT, ubicado en el desierto de Karoo, Sudáfrica. Utilizando una técnica de cartografiado de intensidades de línea, el equipo ha podido construir un mapa tridimensional del universo, analizando la señal de hidrógeno a distancias cosmológicas.
“Podemos estudiar cómo está distribuido el hidrógeno en el universo, lo que nos da una idea de la distribución de toda la materia”, explica Bernal. Este avance permite relacionar la distribución del hidrógeno con la evolución del cosmos y las fuerzas que lo determinan.
Desafíos en la investigación
Uno de los principales retos del equipo es filtrar el ruido de emisión que contamina la señal de interés. “A veces, la contaminación es entre 100.000 y un millón de veces más grande que la señal que buscamos”, señala Bernal, comparando la tarea con escuchar una conversación susurrada en un concierto de rock.
El equipo ha analizado observaciones que abarcan aproximadamente 250 grados cuadrados de cielo, equivalente a unas 1.250 lunas llenas. La señal observada se originó hace unos 4.500 millones de años, en lo que se podría considerar la adolescencia del universo.
Perspectivas futuras del proyecto
Bernal y su equipo tienen la ambición de extender el cartografiado a 10.000 grados cuadrados, lo que proporcionaría acceso a más información sobre las etapas tempranas de la formación de la red cósmica. Este estudio es un paso importante hacia la comprensión de la evolución del universo y la validación de modelos de gravedad y energía oscura.
El radiotelescopio MeerKAT, precursor del futuro Observatorio SKA, ha demostrado cómo las observaciones radioastronómicas pueden convertirse en mediciones fiables de la estructura del universo a gran escala, contribuyendo a la astronomía moderna.