El Ayuntamiento de Santander ha intensificado su campaña de concienciación sobre la recogida de heces y orines de mascotas, distribuyendo 500 dispensadores de bolsas con mosquetón y botellas plegables. Esta iniciativa busca fomentar la limpieza en las vías públicas y recordar a los propietarios de animales la importancia de mantener la ciudad limpia.
Se han instalado stands informativos en la Plaza del Ayuntamiento y la calle Juan de Herrera, donde se informa sobre el uso de estos dispensadores y se pone énfasis en los problemas que genera la falta de recogida de excrementos caninos. Las defecaciones en espacios públicos no solo suponen un riesgo para la salud, sino que también pueden provocar caídas, especialmente entre personas mayores y niños.
Impacto en la salubridad y el mobiliario urbano
Además de los problemas de salubridad, los orines de los perros pueden degradar el mobiliario urbano, afectando a fachadas, farolas y zonas verdes. La campaña también incluye carteles en las marquesinas de autobuses y vinilos en los vehículos urbanos, así como la emisión de videos que recuerdan a los propietarios su obligación de recoger los excrementos y diluir los efectos de los orines con agua y vinagre.
Esta acción complementa una anterior campaña que recordaba la presencia de niños y personas mayores en parques y jardines, subrayando la necesidad de recoger los excrementos de los canes.
Obligaciones de los propietarios de mascotas
La tenencia de mascotas conlleva diversas obligaciones. Una de las infracciones más comunes es la conducción de perros sin correa, según la Ordenanza sobre tenencia de perros. Los animales deben ir sujetos por una correa o cadena en espacios públicos y, en el transporte urbano, deben viajar en transportines homologados.
En playas, los perros solo pueden estar fuera de la temporada estival, y en establecimientos públicos, su entrada está regulada por la Ley 7/2023, que permite su acceso a zonas no destinadas a la manipulación de alimentos, siempre que se indique adecuadamente.
Los perros de razas potencialmente peligrosas deben llevar bozal y estar inscritos en el Registro municipal correspondiente, cumpliendo con la normativa vigente.