El Partido Popular de Cantabria ha exigido al secretario general del PSOE, Pedro Casares, el "cese fulminante" de María Luisa Real como presidenta del partido, tras la investigación revelada por El Diario Montañés sobre la gestión de su agenda médica. Miguel Ángel Vargas, portavoz de Salud del PP, ha calificado de extrema gravedad la situación, señalando que la exconsejera de Sanidad podría haber manipulado su agenda para evitar cumplir con sus responsabilidades laborales.
Vargas ha subrayado que, como máxima responsable de la sanidad pública en la comunidad, la conducta de Real es inaceptable. "No estamos ante una médica cualquiera; ha sido la guardiana de la sanidad pública de todos los cántabros. Lo que hemos conocido hoy es suficientemente grave como para que no siga en el cargo ni un minuto más", afirmó.
Irregularidades en la gestión de agendas
El diputado del PP ha instado a Casares a dejar de ignorar la situación y a no blanquear a una dirigente que, según él, es la ideóloga del discurso del PSOE en sanidad. Vargas ha planteado la pregunta de si Casares estaba al tanto de las irregularidades y si está encubriendo a Real. "Si no la cesa inmediatamente, es que lo consiente", sentenció.
Según el informe de la Gerencia de Atención Primaria, se han detectado irregularidades en la ocupación de agendas, incluyendo citas futuras y accesos fuera del horario laboral. Vargas ha destacado que estas prácticas perjudican a los pacientes reales, quienes sufren demoras críticas en su atención y saturan las urgencias médicas.
La trayectoria de María Luisa Real bajo la lupa
El portavoz popular también recordó que la gestión de Real al frente de la Consejería de Sanidad estuvo marcada por una crisis relacionada con la contratación del Servicio Cántabro de Salud, que resultó en condenas a antiguos responsables del organismo. Vargas enfatizó que el balance político de esa gestión recae sobre quien la dirigía.
Además, mencionó que en 2018, Real rechazó dimitir a pesar de que el Parlamento solicitara su cese, un antecedente que debería haber reforzado su compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas.